Fue el año del pleito más sangriento en la historia del beisbol mexicano. El domingo 13 de agosto fue cuando vino la bronca escalofriante. Ruffus Lewis estaba de pitcher por Diablos y le tiró un lanzamiento pegado al bateador cubano "Tribilín" Cabrera de Charros de Jalisco, luego le vino con otra pitcheada que no sólo lo rasuró, sino que lo golpeó. Cabrera se encolerizó y corrió hacia el montículo para golpear con el bat en la cabeza al americano Lewis.
Cuando Lewis yacía sobre la lomita, Cabrera trató de rematarlo pero un compañero lo empujó y afortunadamente no acertó un segundo macanazo. Las cosas no pararon ahí ya que Bill Wright, jardinero de Diablos, vino desde su posición, recogió un bat de la caseta roja y le pegó en la cabeza a Cabrera.
Allí estaban los dos jugadores con la cabeza rota a batazos que fueron llevados al hospital. Al final, Diablos ganó 11 a 10 en 12 actos después de la trifulca más fea de la historia y los dos peloteros fueron suspendidos. La muerte estuvo de ronda por el Parque Delta.

Este fue un año espectacular para los Rojos, ya que lograron batear hasta 70 jonrones, pero nuevamente se demostró que no sólo de batear de vuelta entera se vive en el beisbol y Diablos termino en el quinto lugar de la primera mitad y en el séptimo en la segunda vuelta.  
 
 
 

El magnate Jorge Pasquel se retiró del beisbol después de que sus Azules de Veracruz ganaron el campeonato del 51 y la venta del Parque Delta y su terreno al Departamento del Distrito Federal.

Después de cinco series jugadas, se logra la contratación del Parque Delta y Tuneros de San Luis fue convertido en Diablos Rojos con el récord de 9-6 que llevaba.

Deportivamente esta temporada trajo para los Diablos Rojos un final en penúltimo lugar y apenas escaparon del sótano por un punto de porcentaje.  
 
 
  Este año el béisbol mexicano dio vuelta en la esquina hacia la prosperidad, pero antes que ésta llegara en 1955, se tuvo que aguantar la temporada del "parque volteado". Los Diablos despidieron la difícil etapa de la primera mitad de los cincuenta en el último lugar a 30 juegos y medio de Nuevo Laredo que volvió a ser campeón con Adolfo Luque al mando.
Este año salió la nueva luz que necesitaba la Liga Mexicana al ser inaugurado el nuevo estadio capitalino: el Parque Deportivo del Seguro Social con capacidad para 30 mil espectadores. El primer juego en este escenario fue una feria de batazos en la que Diablos ganó 18 a 14 a Sultanes de Monterrey.

Fue una gran temporada para el México y la Liga Mexicana. Diablos peleó el primer lugar hasta el último día, pero al perder un juego en Nuevo Laredo, Tigres y Tecolotes terminaron empatados en primer lugar.

 
 
 
 

Gran júbilo causó la noticia entre los aficionados del México de que el prestigiado manejador cubano Lázaro Salazar dirigía al Diablos Rojos. Hasta este momento, el equipo más popular de la Liga Mexicana a 15 años de su nacimiento, no había podido lograr un campeonato.
Alonso Perry ganó la triple corona de bateo

La noche del 24, en la caseta de los Diablos se encontró desplomado en las escaleras del dougout al manejador Lázaro Salazar quien había llevado al triunfo tan sólo un año antes al México. Fue llevado a los vestidores en hombros por el pitcher cubano "Guarao" Guerra. En el terreno Sultanes ganaron. El gerente del parque Carlos Viteri dijo que recupera el sentido en un momento sólo para preguntar cómo iba el partido. Minutos después se lo llevaron en ambulancia al hospital Central Quirúrgica de Insurgentes.

 
 
 
  Nunca una temporada que se ha iniciado en forma exitosa como la de 1958, ha terminado tan mal para Diablos Rojos. Antes de iniciar la temporada, los Piratas de Pittsburgh de la Liga Nacional visitaron la ciudad de México para jugar una serie de tres juegos en el Parque del Seguro Social. El primer partido Diablos ganó 5-3 a los bucaneros. A pesar de ese gran principio fue una campaña difícil, llena de problemas para Diablos que terminó en segundo lugar, pero a 10 juegos del campeón Nuevo Laredo.

Este fue el primero de tres años seguidos de juegos de interligas entre la de Texas y la Mexicana. Diablos obtuvo un buen record de 21-15 contra los fuertes texanos.